Cuando ser celíaco es una frustración constante

Cuando ser celíaco es una frustración constante

A muchas personas las diagnostican de adultas. Y quizá tiene ciertas desvanetajas, como por ejemplo haber probado la alimentación con gluten hace que nuevas texturas (sin gluten) no sean del todo iguales. En general, esa textura y esa costumbre, al principio se echa de menos.

Pero a lo que voy. Este post es para las personas que después de ser diagnosticadas ven una limitación en su día a día.

¿Recuerdas el día que fuiste a recoger los resultados de la biopsia? ¿cómo te sentiste? ¿cuál fue tu reacción? ¿Ibas acompañad@?

Lo cierto es que este momento puede ser un auténtico jarro de agua fría y continuar así durante gran parte de la vida, o convertirse en una alternativa de vida sin que suponga un trauma.

Gran parte del camino fácil o difícil lo hacemos nosotr@s con nuestros pensamientos:  pensamientos incapacitantes como no voy a poder a salir a comer fuera más, no voy a poder viajar, no voy a ser capaz de renunciar al pan, …hacen que el camino sea cuesta arriba y a pleno sol.

Pero además de nuestros pensamientos está el entorno: las personas que nos rodean y que consciente o inconscientemente ayudan a que esta nueva vida sin gluten sea más fácil y normalizada. O no. Es cierto que muchas familias, amigos o parejas sienten frustración con la nueva situación, negándola o incluso dando la espalda a la persona celíaca. Más complicaciones.

Lo importante en estos casos y en la mayoría es la información. La ausencia de esta genera miedo, desconfianza, incapacitación, frustración,…. Todo eso, si no sabemos manejarlo y si nuestro entorno se siente superado, es complicado tener una vida normalizada después del diagnóstico.

Por eso animo a aquellas personas que vean constantes frutraciones, barreras o complicaciones en la vida sin gluten, que se informen, que lean, que contacten con personas en su misma situación, que acudan a asociaciones donde podrán darles información y que acudan a talleres de cocina para poder aprender nuevas formas de disfrutar la gastronomía.

Y, si una vez adquirida toda la información posible, siguen con miedos, frutraciones, etc, quizá es el momento de acudir a un profesional que ayude a trabajar esos pensamientos que impiden ser feliz.

No estás sól@, somos muchas personas celiacas en la misma situación y podemos ayudar. ¿No crees? 🙂