Esta es mi historia

Esta es mi historia

Después de escuchar algunas veces la palabra celiaquía, cuando te dicen que tú también lo eres, no acabas de tener claro qué es eso… (no puedes comer pan ni pasta ¿no?)

Siempre he sido delgada (quizá en exceso, ahora entiendo en parte por qué). Y siempre he tenido que escuchar (= aguantar) comentarios de otras personas, qué delgada, a ver si comes más, a ver si engordas

Tripa hinchada (lo que los médicos llaman distensión abdominal) y algunos días con más gases de la cuenta. Múltiples infecciones de garganta, gastroenteritis y diarreas varias que se habían hecho casi cotidianas últimamente…y, aunque a veces me decía “esto no es normal”, nunca consulté a la doctora.

Lo cierto es que llevaba así años, hasta que un día por una (enésima) infección de garganta fui al centro de salud…tenía la tripa muy hinchada y gases para aburrir…le comenté a la doctora más a modo de molestia que a modo de consulta médica. (Ese día me había comido un bocadillo de jamón ibérico que me supo a gloria).

Muy hábil ella me palpó el abdomen y me mandó ecografía abdominal y análisis de sangre para descartar la celiaquía. Pensé: “pues mira, así ya me quedo tranquila sabiendo que no tengo nada”.

A los 10 días cuando volví a por los resultados efectivamente me miró y me digo: “los análisis han dado positivo (y muy alto) en la antitransglutaminasa” (¿¿¿Anti qué???..una enzima que se mide para descartar o no la celiaquía. ¡¡Ni más ni menos que tenía 160!! (el límite es 15).

El siguiente paso ya me lo conocía por lo que había estado leyendo días atrás: la temida endoscopia con biopsia; esta prueba es necesaria (salvo excepciones) para poder hacer el diagnóstico. Por supuesto eso me agobió más que el hecho de saber que era celíaca; de algún modo ya sabía qué pasaba en mi intestino…”Te va a cambiar la vida, me dijo la doctora. Vas a ver lo bien que te encuentras cuando empieces la dieta sin gluten”.

Se abrió un nuevo mundo ante mí: fuera gases, hinchazón y demás infecciones que atacaban a mi pobre sistema inmune. Eso sonaba bien. Pero claro: prescindir de los bocadillos, el pan recién hecho, las pizzas, ¡¡la PASTA!! ¡Mi comida favorita! “No sé yo” pensé.

No pude dejar el gluten hasta que me hubieran hecho la biopsia. Es complicado descubrir algo que te hace mal y tener que seguir tomándolo para no despistar al diagnóstico. Y con esfuerzo, eso sí, tuve que seguir comiendo gluten como si nada: seguí con los bocadillos, pasta, algún que otro bollo…

Tenía cita para la endoscopía un mes y medio después del día en que me dijeron que había dado positivo y alto en celiaquía…

Ese último mes ya me empecé a sentir peor si cabe (imagino que por el condicionamiento de saber que tienes la enfermedad y que lo que comes te hace daño): el cansancio físico se apoderó de mí, la apatía y los dolores de cabeza eran constantes.

Por fin llegó el día. Ocho horas en ayunas para poder ir a la endoscopía.

Decidir despedirme a lo grande y desayunar ese día mi adorado mollete de jamón ibérico y “de postre” unas tortitas con nata… (que por cierto, ese día muy mal no me sentaron).

Hecha la endoscopia (en mi caso con sedación: Propofol) tuve que esperar otro mes y medio para que me dieran los resultados. Efectivamente era celíaca y con bastante daño en el intestino: Grado 3 de Marsh.

Por aquel entonces ya me  había puesto al día con lo que significaba ser celíaca, cereales a evitar, alternativas a los mismos, alimentos nuevos, contaminación cruzada, así como los restaurantes, asociaciones, recetas…y un largo etcétera dónde poder acudir.

Ese diagnóstico me cambió la vida: dejé de tener la tripa hinchada, gases, diarreas cada mes e infecciones de garganta, resfriados constantes y cansancio…Ahora no me preocupo por si me pongo mala. Me abrigo lo normal en invierno y no he vuelto a tener diarrea. Todo lo contrario, comencé con estreñimiento que hasta ese momento jamás había experimentado. Pero al principio de la dieta y hasta que te regulas, comienzas a abusar del arroz y no siempre eres consciente del tipo de alimentación más adecuada para la persona celíaca.

La orientación de la asociación para mí fue fundamental. Además de las lecturas y guías que encontré, la asociación me dio pautas sobre alimentos que puedo comer que nadie me había explicado.

Ahora como mucho más sano (antes ya de por sí me cuidaba) y, sobre todo, alimentos naturales en mayor cantidad. Intento evitar todo aquello que esté procesado, he aumentado la ingesta de frutas, verduras y pescado en la semana. Y cuando quiero darme algún capricho lo hago con alimentos ricos que merezcan la pena. Me gasto más dinero en estos últimos alimentos sí, pero por lo bien que me siento ahora merece la pena ¡Ya lo creo que si la merece!

Y así fue como decidí compartir mi experiencia y abrir este blog.

Quiero llegar a aquellas personas recién diagnosticadas y compartir mis recetas.

 

Bienvenid@ a Rosiliaca